id: 13613871
El otoño me abrió paso entre las últimas hojas de un árbol que parecía resistirse al cambio de estación. Me introduje dentro de sus ramas oscuras y retorcidas, utilizando su forma como un portal natural hacia la inmensidad del Fitz Roy. Todo estaba en silencio. No hubo viento, solo una calma profunda bajo un cielo cubierto, donde las montañas aparecían y desaparecían entre la luz y las nubes, como si se pertenen a otro mundo. La grandeza brutal del lugar y la pequeñez humana frente a él, abajo, casi imperceptibles, una carpa y una persona descansaban junto a Laguna Sucia, diminutas ante la escala gigantesca de aquel paisaje. Las ramas otoñales abrazaban la escena como un antiguo guardián observando las montañas eternas. Y yo, escondido dentro de ese árbol, sentí por un momento que estaba contemplando un rincón perdido entre la fantasía y la realidad, un lugar tan inmenso y silencioso que parecía capaz de detener el tiempo.
0 Likes
2 Favorites
256 Impressions
0 Comments